PLAN DE CIERRE Y AMAESTRAMIENTO

Partiendo de los proyectos que, para cada edificio, son realizados por los arquitectos, se analizan, en una primera etapa, todas las características y variantes que pueden concurrir en cada punto de acceso, en estrecha colaboración tanto con los arquitectos que lo han diseñado, los jefes de obra, que lo están ejecutando, como con los oficios que lo van a implantar.

En una segunda etapa se analiza el amaestreamiento que haga a ese edificio más seguro y más cómodo de utilizar, mediante el diálogo con los encargados de seguridad, mantenimiento y responsables de organización, implantándolo a través del herraje más adecuado que permita cumplir la función específica al objetivo asignado a cada puerta.

  • Maestrear o amaestrar un edificio es permitir que, con una sola llave, cada persona de una organización pueda abrir todas las puertas, a las que deba tener acceso, según un criterio previamente establecido. El Plan de Cierre debe estudiar minuciosamente el tráfico de personal que se crea en el interior del edificio como consecuencia de la actividad diaria y ordenarlo para dotar a los usuarios del mismo, de medios de accionamiento prácticos, seguros y duraderos.

  • Sin duda es la parte más crítica del Plan de Cierre, ya que si el maestreamiento no está bien realizado al menos se podrán cerrar las puertas, pero si la selección del herraje es defectuosa, habrá dependencias que dejarán de funcionar. Debemos tener en cuenta que por muy ajustado que esté el maestreamiento a las necesidades y tráfico del edificio, éste es soportado por el herraje, de tal forma que no funcionará si no lo es por el herraje más adecuado para cada punto de acceso. Por desgracia, a menudo esta selección no se realiza, por personal especializado, utilizándose el herraje en los edificios de manera anárquica y sin criterios de evaluación. Para realizar una adecuada selección del herraje, que garantice un correcto funcionamiento de cada punto de acceso, deberemos tener muy en cuenta que las características de las puertas condicionan sobremanera la elección del herraje. Características como:

    • Función de la puerta: Entrada, paso, baño, despachos, seguridad, cortafuegos, emergencia, etc.
    • Tipo de material de la puerta: Madera, acero, aluminio, hierro, etc.
    • Dimensiones y modelos de la puerta: Altura, anchura, espesor, hueca, maciza, solapada, enrasada, normal, doble, corredera, vaivén, etc.
    • Peso de la puerta.
    • Régimen de trabajo de cada puerta, de tal forma que el herraje se determinará en función de la frecuencia de uso requerida.
    • Condiciones ambientales que debe soportar la puerta: fuerza del aire, atmósferas húmedas, secas, corrosivas, salinas, etc.
    Para todas y cada una de las peculiaridades descritas existe un tipo específico de herraje y lo que parece un mundo complejo y difícil, es sencillo para nuestros profesionales, que garantizarán una selección adecuada que responda a las necesidades reales de cada punto de acceso. Los edificios construidos sin tener en cuenta este importante capítulo proporcionan, a corto plazo, problemas de funcionamiento, seguridad, costes excesivos de reposición y mantenimiento, así como incomodidades para el usuario y pérdida de imagen.